TIGER WOODS: DEL INFIERNO, A UNA VICTORIA REDENTORA

| 24 septiembre, 2018

Sep 23, 2018; Atlanta, GA, USA; The crowd follows Tiger Woods down the 18th green during the final round of the Tour Championship golf tournament at East Lake Golf Club. Mandatory Credit: Christopher Hanewinckel-USA TODAY Sports

El talentoso golfista estadounidense pasó por momentos muy duros desde su último logro en 2013 lesiones, sedantes y la cárcel.

Pero pasada la tormenta, Tiger Woods está de vuelta. En un East Lake Golf Club lleno a rebosar, encaró el último hoyo con una amplia sonrisa en su cara, sabiendo que tenía el título en sus manos.

Luego de cuatro cirugías en su espalda que apenas le permitían caminar hace unos meses, ganó este domingo el Tour Championship y puso fin a una sequía de títulos que duró cinco años.

«He tenido que luchar durante todo el día pero me ha encantado esta jornada. Cada parte de ella. La pelea, la lucha, las duras condiciones… Era un gran desafío a principios de año el pensar que podía volver a ganar pero a lo largo de las competiciones vi que era posible», explicó visiblemente emocionado.

En el campo de Atlanta, miles de seguidores que lo acompañaban, celebraron el regreso de su ídolo a lo más alto. Él que se encontraba postrado en una cama hace apenas un año, este domingo era vitoreado y rodeado por los fanáticos que disfrutaban con ver su regreso a la cima, pues volvió a coronarse en el Tour Championship. Por tercera vez en su carrera.

Su último éxito era de agosto de 2013, cuando se consagró en el Bridgestone Invitational. Entonces nadie pensaba que tardaría 1876 días en volver a levantar un trofeo.

A pesar de no brillar este domingo, con una tarjeta de 71 golpes, uno por encima del par, el «Tigre» había hecho los deberes en las tres anteriores para finalizar el torneo con 269, a dos de su compatriota Billy Horschel (271) y con cuatro de margen sobre el también norteamericano Dustin Johnson (273), segundo y tercero respectivamente.

Con el 80º título de su carrera deportiva, Woods se quedó a únicamente dos del récord absoluto de su compatriota Sam Snead. Así, uno de los deportistas más querido del deporte americano, dio por finalizada una pesadilla que comenzó en 2014.

Desde entonces, cuatro cirugías en su espalda, un controvertido y televisado divorcio y una detención de hace apenas un año al quedarse dormido en su auto bajo los efectos de los medicamentos y los antidepresivos, hicieron que visitara el infierno

«Lo peor fue no saber si iba a poder vivir sin dolor. Me preguntaba si un día podría sentarme, levantarme o estirarme sin sentir dolor. No quería vivir así. Jugar al golf me parecía imposible, no podía sentarme ni andar ni estirarme sin tener dolor en la espalda y mi pierna durante un largo periodo de tiempo», explicó tras su éxito.

“El mero hecho de jugar y volver a ser competitivo era ya un éxito. Los que son cercanos a mí y algunos jugadores saben lo que he recorrido, lo difícil que ha sido para mí simplemente volver a jugar. Disfruto plenamente de ser capaz de hacer todo esto de nuevo, no sabía si podía volver a jugar al golf un día», precisó.

Fuente: Con información de AFP

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Categoria: DEPORTES

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